Jugar con fuego

Identidad visual e instalación para la exposición “Jugar con fuego” del Museo de la Vida Rural.

«El fuego ilumina, fecunda, purga y purifica. El fuego regenera, sublima. Pero también devora, arde, consume y destruye: es la guerra, el apocalipsis, la condenación eterna, la gran amenaza«.

La exposición Jugar con fuego, organizada y producida entre el Museo de la Vida Rural de la Fundación Carulla y la Fundación Pau Costa, tiene como objetivo interpelar al visitante y reflexionar sobre la gestión actual de los bosques y, de rebote, de las zonas rurales. La voluntad es profundizar en la ecología del fuego, generar conocimiento en torno a los incendios forestales y reflexionar en torno al cambio climático y la sostenibilidad de la actual relación entre el fuego y las personas.

Cliente: Museo de la Vida Rural

Año: 2020

Cuando me propusieron realizar el diseño para la nueva exposición temporal del Museo “jugar con fuego” conecté con el último incendio de la Ribera de Ebro que se inició en uno de los peores escenarios ambientales y meteorológicos que se recuerdan en el país, con una sequía sostenida, temperaturas de hasta 51o y ráfagas de viento favorables a la creación de un gran incendio que quemó 5.000 hectáreas.

Por este motivo, y con la búsqueda de cómo transformar los restos que deja un incendio, me aventuré a transformar la materia orgánica quemada del incendio en pigmento para otorgarle una nueva vida.

De esta forma, mientras los textos de sala te explican y te acompañan en el recorrido a través de obras de grandes artistas, los restos que deja el fuego están presentes y son ellos los que hablan.

Para el fondo negro utilizamos restos de barbacoa que nos daban el color gris/blanco.

Rebrotar es la instalación que preparé para la exposición rodeada de otros como Joan Brossa, José Guinovart, José Ribot, Kevin Sake, Lucas Hope, Juan Miró, Francisco Catalán-Roca, Matías Palau Ferré, Chema Madoz, Oliver Laxe, Marta Pruna, Jordi Font Recasens y Josep Bou.

En el momento de la investigación preguntaba a mis amigos bomberos que es lo que más les impresionaba y todos coincidieron en que es el silencio que deja el fuego. Éste fue mi punto de partida para preparar el túnel en el que quería conseguir ese instante de silencio inquietante donde todos los sentidos se ponen en alerta y no te deja indiferente.

El Rebrotar reflexiona sobre la transformación que deja el fuego a su paso, pero al mismo tiempo plantea que después de la destrucción siempre existe luz y la vida reaparece.

Making off de la semana de montaje. Todos los textos de sala están pintados a mano con la ayuda de Mireia Domènech y Silvia Yruela.

Imagen de Cartel de Chema Madoz.
Rebrotar
Núria Vila
Instalación, 2020
Vídeo: Mireia Quincoces
Montaje: Joan Roca

Fotografía: Marina Roca, Mireia Domènech, Silvia Yruela