Escuelas que saben
Una campaña desarrollada junto a Quepo para sensibilizar a la comunidad educativa sobre la alimentación en los comedores escolares. El proyecto se inicia con talleres participativos en escuelas y, a través de esta dinámica, se invita a estudiantes, familias y profesorado a reflexionar sobre una alimentación más saludable, local y sostenible.
Cliente: CERAI y Mundubat
Año: 2025
La campaña no buscaba únicamente informar, sino generar conversación y sentido de pertenencia. Queríamos abrir un espacio real donde niñas y niños pudieran expresar qué modelo alimentario quieren para sus escuelas. El mensaje central —“Escuelas que saben”— sintetiza esta idea a través de un juego entre saber y sabor: escuelas que saben lo que comen y escuelas que saben a alimentos reales, de campo y de temporada.
El cartel
La identidad visual parte de la simplicidad. Diseñamos piezas en blanco y negro pensadas para ser intervenidas en el taller. El diseño no está cerrado: se activa con la participación del alumnado. Así, el acto creativo forma parte del mensaje. Lo que podría ser un soporte estático se convierte en herramienta pedagógica y en expresión colectiva.

El juego entre saber y sabor conecta emoción y conocimiento. No se trata solo de aportar datos, sino de generar conciencia desde la experiencia directa. Pintar, escribir y compartir mensajes convierte el aprendizaje en algo tangible: la reflexión pasa por las manos. Cada cartel intervenido es una voz.

Desarrollamos dos líneas narrativas complementarias. Por un lado, la afirmación identitaria: “Escuelas que saben a salud”, “Escuelas que saben a proximidad”, “Escuelas que saben cuidar el planeta”. Por otro, la serie “¿Sabías que…?”, con mensajes breves, didácticos y en ocasiones humorísticos que explican el impacto del origen de los alimentos: la temporada, la huella climática, la justicia global o el desperdicio alimentario.
Los colores
Los niños han trabajado con colores naturales, creados a partir de restos alimentarios o alimentos caducados como piel de aguacate, manzanas no comestibles, piel de cebolla, col morada… A partir de estos pigmentos se desarrollaron acuarelas y crayones, dando lugar a una paleta de colores única y orgánica.
Página WEB
Related projects
