Plàstic, genial o pervers?

Comisariado, instalación e identidad visual para la exposición “Plàstic” del Museu de la Vida Rural, de la Fundación Carulla.

El 70% del impacto ambiental de los productos/piezas gráficas se decide durante su fase inicial, la del diseño. Por lo tanto, de alguna forma, somos responsables de este impacto y podemos generar un cambio. Así que quería hacer alguna cosa para participar en este cambio. Porqué creo que aún podemos hacer las cosas de otra forma, y es posible revertir la situación.

Cliente: Museu de la Vida Rural
Año: 2019

Actualmente, con la crisis climática que ya hace unos años que vivimos, parece que muchos de los problemas que sufre el planeta se ha direccionado hacia el plástico. Pero el problema no es el plástico, el problema somos nosotros, la sociedad, el uso y abuso que hacemos de este material.

Así pues, la exposición “Plástico” nace de la necesidad de reflexionar y debatir sobre uno de los materiales que más ha cambiado nuestras vidas; el plástico. El objetivo es crear una exposición que genere reflexión y pensamiento crítico des de una mirada artística y experimental, reuniendo obras de una veintena de artistas, donde los usuarios puedan participar, apoderándose para ser el motor del cambio.

La exposición se divide en cuatro salas. La primera, la “Era del Plástico”, vemos la representación de objetos cotidianos duplicados. Tenemos la versión clásica, recipientes de madera y metal, y la versión actual, toda de plástico. Además, encontramos la biografía del material expuesta en formato audiovisual. Cuando y cómo fue creado y como entró en nuestras vidas.
La segunda sala es llamada “el objeto”. Nos encontramos con obras artísticas que han trabajado la bolsa de plástico (icono de uno de los muchos usos efímeros que le damos al material eterno) como objeto de belleza. Somos nosotros los que decidimos cuantas veces lo utilizamos, por lo tanto, somos los que le asignamos este valor.
La tercera sala trata de “la pervivencia” del material, el plástico sobrevive por encima de todas las otras cosas. Podemos ver obras dónde se realizan metáforas, más o menos abstractas, de esta durabilidad. Así pues, ya sabemos que producimos más plástico del que podemos asumir y gestionar.
A lo largo de la exposición nos encontramos con la intervención de Domestic Data Streamers, expertos en la recogida de datos analógicos. Nos harán preguntas sobre nuestra relación con el plástico. Las respuestas deberán ser expresadas en forma de pieza de montaje, lo que comporta que al cabo de un tiempo, los usuarios construyan piezas mucho más grandes.
La cuarta sala, “la abundancia” habla de esta abundancia y su consecuencia, playas y océanos llenos de plástico, basura, gracias a nuestra manera de hacer cómoda y poco consecuente.
En esta cuarta sala acabamos dentro de la instalación realizada desde el estudio, dentro de un mar de plástico, que angustia pero eclipsa por su belleza. Qué paradoja, ¿no?
El colectivo Basurama realizando su instalación en el exterior del museo.
En la exposición participan distintos artistas que tratan su obra desde una perspectiva de crítica social: fotógrafos, videógrafos, escultores… En la inauguración participaron diseñadores de espacio, Food Designers y artistas especializados en performance.
La gráfica debía responder al propósito de la exposición; crear sentimiento de dualidad, lo bueno y lo malo, esperanza y culpabilidad. Optamos por escoger una tipografía que respirase flexibilidad, “Continua” de Edition Studio, haciendo alusión de esta manera al material protagonista de la exposición. El color negro fue escogido para representar la crítica que se hace a nuestro consumo.
La imagen escogida, de Sílvia Conde, es la encargada de conseguir esta dualidad; una imagen perversa, donde se ve a alguien espiando, pero a la vez es especialmente bella gracias a su composición.
En la maquetación de los vinilos de sala juntamente con los textos de sala, quisimos plasmar también esta flexibilidad. Los textos de sala fueron plastificados para redondear la conceptualización de la gráfica. En cada página de estos folios podíamos encontrar el siguiente texto: “Este documento ha estado plastificado mediante una funda de polietileno (PET) que puede tardar hasta 150 años en descomponerse. Podrá ser utilizado hasta la clausura de la exposición. Sin la funda de plástico se deberían haber impreso alrededor de 45kg de papel.”